|
|
 |
 |
El nacimiento de la primera webcam, este híbrido de televisión y ordenador, fue tan curioso como práctico. |
UN OJO LENTO PERO CON FUTURO
Las webcams son lo mejor de Internet: tal vez nada refleja tan bien como ellas la potencia actual de la red y de tu ordenador. Ventanas abiertas al mundo que se pasea delante de un PC, que puede estar al otro lado del planeta o en tu misma escalera. Formas de viajar sin billete, de ver sin ser visto, de hablar por un "teléfono" con imágenes incorporadas.
Dicen que las webcams nacieron de la pereza de un informático de la Universidad de Cambridge. En 1991, Quentin Stafford-Fraser se hartó de bajar escaleras para ver si en el piso de abajo de su laboratorio quedaba café y descubrir siempre que los demás ya se lo habían acabado. Así que conectó una videocámara a un ordenador mediante una tarjeta de vídeo. Ésa fue la primera webcam.
Los encuadres "tradicionales" de las webcams han sido hasta ahora los interiores de oficinas y casas, y los paisajes de ciudades y de entornos naturales. Pero las webcams se están colando en huecos cada vez más minúsculos y originales.
El tradicional ojo de plástico enganchado encima de la pantalla ha evolucionado hasta convertirse en el cíclope del siglo XXI. Ya existen webcams que se pueden desenchufar y hacer de cámaras de fotos y de vídeo. Los usos más corrientes de estos aparatejos son el puro voyeurismo-exibicionismo de los internautas, las videoconferencias (por ejemplo, a través del programa Netmeeting del Internet Explorer) y la videovigilancia.
Hoy estos pequeños ojos de plástico apuntan directamente desde la cara de los peatones, hasta el interior de los taxis, pasando por las intimidades del cuarto de tu vecina para dar gusto a su instinto exhibicionista y placer a los desconocidos internautas que pueda haber al otro lado...
¿Que tienes ganas de hablarle al mundo? Ponte una webcam: las videoconferencias son más baratas que las conferencias internacionales. ¿Que tienes ganas de enseñar tus intimidades? Hazlo. ¿Que sólo quieres mirar secretos? Nunca nadie lo descubrirá.
|
|
 |
La adicción a la cafeina de Quentin Stafford-Fraser impulso el nacimiento de la primera webcam |
 |
|
|
 |