 |
Gisela Lladó se despidió anoche de 'Operación Triunfo'. El concurso entra en su fase final
Se fue la última concursante catalana. En el desigual combate entre los poderosos abdominales de Verónica y la dúctil voz de Gisela, triunfó el músculo. Por escaso margen, sí, pero la Campanilla del Bruc tuvo que hacer las maletas, abandonar la academia de nunca jamás y volver al pueblo. Los profesores derramaron muchas lágrimas. Gisela también. Al menos le queda el consuelo de cantar para Peter Pan.
El caso es que ya tenemos cinco finalistas: la inevitable Rosa --por decisión del público--, David Bisbal y Chenoa --elegidos por el jurado--, Manu Tenorio --salvado por los profesores-- y Verónica --aupada al cielo de la final por sus propios compañeros--. Y todo ello después de una gala un tanto plana que transcurrió más o menos así:
Verónica: Quería despedirse con un reto imposible: el People de Barbra Streisand. Mucha canción. La ilicitana se enfrentó a ella con la alegre inconsciencia de los iluminados, pero ni una gestualidad más propia del cine expresionista alemán pudo ocultar sus carencias vocales. Si es que el público lo perdona todo...
Gisela: Concentrada. Se ganó a pulso la continuidad con una brava interpretación de All the man that I need , de Witney Houston. No pudo ser. Tuvo la astucia de distraer a la población masculina con un vertiginoso escote palabra de honor. Adiós por la puerta grande.
Manu Tenorio: Sufrió para sacar adelante el Flor de lis de Ketama --lo suyo es más el bolero que la bossa nova rumbera--, pero salvó los muebles a base de jeta y contención. Estuvo por encima de la media.
Nuria Fergó: Se puso esos pendientes "tan finos" que le regaló un pariente por Navidad, aparcó los faralaes y se aplicó en una lectura de Con los años que me quedan más próxima a Betty Missiego que a Gloria Estefan. Pero bien.
David Bustamante: La superestructura dominante quiso minar la reputación del nuevo héroe de la clase trabajadora y le endosó una canción imposible: Hasta que el alma resista . El Tigre de San Vicente de la Barquera la defendió con entusiasmo proletario; el jurado no tragó.
Rosa: Nueve millones de españoles aguantaban la respiración: ¿se equivocará en la letra? Pues ni idea, porque, al menos que se sepa, el Adagio de Albinoni no tenía letra. Rosa cantó bien aunque un poco aburrido. Le bastó un final pletórico de voz para rendir al público.
David Bisbal: La decepción de la noche. Para empezar, eligió una de las canciones menos memorables del repertorio de Luis Miguel, Quiero . El almeriense salió sobrado de fuerzas -- "quiero, sé que puedo", decía el insólito estribillo--, pero acabó haciéndose un lío con tanto baile después de desgañitarse a gusto.
Chenoa: Como siempre. O sea, convincente. Interpretó The best , de Tina Turner, y aprobó con notable. Una vez más le faltó rematar. Desde el principio se ha sabido entre los mejores, y eso al público no le gusta. ¿Se conformará con ser la corista de Bisbal en Eurovisión?
EL PERIÓDICO DE CATALUÑA 29.01.02
 |
 |