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Los concursantes se fueron de juerga por Barcelona para celebrar el triunfo de Rosa y para poder divertirse en una fiesta privada después de unos meses que han resultado tan intensos para ellos.
Nadie diría que allí en medio, sepultada por un grupo de adolescentes y bajo una atípica madrugada barcelonesa, estaba ella. En un lunes donde la ciudad dormía, ella seguía de pie, pero en realidad estaba volando entre las nubes. Por unanimidad popular, había sido designada un par de horas antes la Rosa de España.
Con discreción, tras sortear el asedio de sus seguidores, logró colarse en una discoteca de Barcelona para festejar al fin su coronación. Había dejado el espectacular conjunto negro en la Academia y con una camisa a cuadros y sus nuevas gafas, estética de los años 60, disfrutó de su particular living celebration. No estaba sola, por supuesto. Tenía con ella a sus 15 amigos de la academia.
FIRMANDO AUTOGRAFOS "Sí, claro. No te preocupes. ¿Para quién es? Para Mario, perfecto". Así, de forma minuciosa y con paciencia, Rosa estampaba con mimo su pequeña rúbrica sobre los cuadrados posavasos de Luz de Gas, el local donde los chicos de Operación Triunfo celebraron su lunes de gloria. Lejos de cámaras y curiosos. Había gente, mucha para tan inhóspita hora, en la calle de Muntaner esperando su salida, pero ahí dentro todos se sentían los más felices. Rosa firmaba, mientras algunos furtivos flases atrapaban su alegría andaluza dentro de la oscuridad.
Verónica bailaba; Chenoa hablaba; Naím caminaba junto a Natalia, y Alex iba de una punta a otra de la sala, mientras los David (Bustamante y Bisbal) se escurrían entre el gentío. Aunque parezca mentira, la discoteca no estaba llena. Entre otras cosas, porque la fiesta era privada. Si alguien hubiera abierto la puerta, se habría colado media España para seguir a su nueva reina. A Rosa de Armilla.
En un rincón de la sala, ajenos al alboroto, tomando sosegadamente una copa, estaban los cerebros del milagro. De vez en cuando, Toni Cruz y Josep Maria Mainat miraban al escenario, donde 16 jóvenes recuperaron, por una noche, el anonimato.
EL PERIÓDICO DE ARAGÓN 13.03.02
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