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Con su canción 'Europe's living a celebration' se impuso anoche con el 49,9% de los votos
Eran las doce menos cinco de la noche de un 11 de marzo de 2002 y el cuento se hizo realidad. La carroza de Cenicienta no se convirtió esta vez en calabaza.
España quiso que la joven granadina de origen humilde, de voz profunda, el patito feo de Operación triunfo, que se transformó en cisne gracias a su tesón y a su fuerza de voluntad representará a España en la próxima edición del Festival de Eurovisión que se celebrará en Tallin (Estonia) el próximo 25 de mayo.
Minutos antes de que concluyera el plazo, Gonzalez Ferrari entregó el sobre con el nombre de Rosa a Jean Stock, secretario general de la Unión Europea de radiodifusión (UER). Europe's living a celebration será la canción que viaje a Tallín y que surja en quinta posición defendiendo el orgullo nacional.
«Por fin se ha cumplido mi sueño, aunque los ganadores somos 16», dijo Rosa. Como siempre, todo empezó a las 22.20 horas, pero esta vez con el tiempo justo. A Carlos Lozano le faltaban menos de 120 minutos para desvelar el nombre y la canción que el 25 de mayo representará a España en el Festival de Eurovisión. Los tres héroes de España, léase Rosa, Bisbal y Bustamante, surgieron desde el escenario convertidos en los reyes de la gala. Los nervios estaban a flor de piel, tan a flor de piel que mientras el benjamín del grupo se preparaba para actuar, la batería rodó por el escenario. Nada grave. Bustamante se enfrentó a La magia del corazón acompañado por el público que, enfervorecido, coreaba la única balada finalista. Bustamante, de luto riguroso, vivió su propia magia.
Mientras el querubín de Almería se preparaba en el escenario, los espectadores de TVE disfrutaban con un vídeo del ex cantante de Expresiones eligiendo ropa. David Bisbal rezumaba energía y bordó su actuación. Se sentía ganador, se salía del escenario y el público vibró con su Corazón latino. Con su famoso golpe de cadera, Bisbal reinó en el escenario.
Los nervios de Rosa
Rosa, desde su sitio, luchaba contra los nervios y esperaba su turno. De pronto sonó Europe,s living a celebratión, una versión bastante más discotequera que las anteriores y que provocó los primeros pasos de baile de la granadina, esta vez arropada en el escenario por 10 bailarines.
Tras el primer descanso comenzaron las novedades. Desde ese momento, los finalistas debían esperar. Mientras se conocía el nombre del ganador, era el turno de los invitados y algunos ex concursantes, que enseñaron al público qué han hecho desde que abandonaron la academia. Primero le tocó el turno a Chayanne y su Torero. El portorriqueño estrenaba single y nueva imagen: un flequillo estilo Beatle años 60 muy en la onda de la última gala del concurso.
Cuando los chicos se sentaron el público se volcó con los ganadores espirituales del programa: Chenoa y Manu Tenorio. Una masa humana imposible de controlar coreaba el nombre de los dos ganadores emocionales: Maaaanu, Chenoooa.
Alejandro, el más independiente y el más seguro del grupo, presentó Ellas, su primer trabajo en solitario. «Muy en mi rollo, poprock, ya sabes», le confesó a Lozano. Alejandro lo tenía claro desde que entró en la academia; a él le tachaban de interpretar todo igual, pero es lo suyo y la cosa promete. A las once de la noche, el plató de Operación triunfo hervía. Sólo quedaba una hora para conocer al ganador y el público estaba entregado. Como nunca.
Gisela, la Campanilla de Operación triunfo, aparcó sus gorgoritos Disney para desvelar lo que será su futura carrera como cantante en solitario: Vida, una canción popera que le permite jugar con la cámara y seducir con su voz y sus movimientos pélvicos.
El estreno de Tenorio
Por su puesto, no podía faltar el estreno de Manu Tenorio. El Paul Newman sevillano va «despacio, pero sin pausa». Ya ha grabado algunos de los temas de su primer álbum y prepara otros. Tenorio se lanzó al vacío con una balada dominada por la guitarra española, muy de la cuerda de José Manuel Soto y en la que, como era de esperar, no faltó el mal de amores.
A 30 minutos de la hora señalada, Chenoa presentaba su single. ¿Quién no le quitó ojo a la argentina de Operación triunfo? David Bisbal, el rey de la noche. Confiesan que son muy amigos, pero sus caídas de ojo y sus miradas cómplices desvelaban algo más. Chenoa surgió en el escenario tras una cortina de ocho bailarines: «atrévete, sedúceme, ven a alcanzar el universo, conquístame». ¿A quién se dirigía? Pues la canción se la dedicó a Bisbal con un beso.
La noche terminó con un revival de los mejores momentos del festival. Geno se convirtió por unos instantes en Massiel; Mireia en Salome y su Vivo cantando; Natalia y Verónica fueron la mitad de Abba con Waterloo; Javián sacó su vena flamenca y se vistió de Peret con Canta y se feliz; Chenoa y Juan se disfrazaron de Brotherhood para cantar Save your kises for me; Manu y Alex anhelaban aprender a cantar al más puro estilo Micky; Alex se metió en la piel de grupo Israelí que hizo famoso el Abanibi en 1978; Gisela fue por un instante Dana Internacional; Bustamante, en su línea romántica, imitó a Sergio Dalma y su Bailar pegados;, Bisbal finalizó el popurrí con Dile que la quiero.
La apoteosis final llegó con la repetición de Europe's living a celebration. La suerte está echada. Pase lo que pase, el 25 de mayo, en Estonia, «todos juntos vamos a cantar».
EL MUNDO 12.03.02
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