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El finalista de Operación Triunfo, que cantará en Lorca el 27 de septiembre, triunfa este verano con la gira en la que hace pareja musical con Verónica
"Me bajé del andamio para triunfar"». Dicho y hecho. De albañil -"licenciado en jarvañilería", corrige- a ídolo de jovencitas en sólo seis meses: los que separan su ingreso en la academia más famosa de la historia de la televisión de la presentación, a bombo y platillo, de su primer disco en solitario. Este verano, Bustamante arrasa en una gira junto a Verónica, la hippy de Operación Triunfo.
-¿Qué tal marcha la gira?
-Inmejorable. La gente está encantada con el show y estamos recibiendo unas críticas muy buenas. Tanto Verónica como yo nos lo pasamos estupendamente sobre el escenario. ¿Cansado? En absoluto. Si con 20 años no puedo aguantar este ritmo, ¿cuándo lo voy a hacer?
-El pasado sábado actuó en su pueblo, San Vicente de la Barquera. Sería un concierto muy especial...
-¡Buff! Imagínate. El concierto se celebraba en el campo de fútbol, donde yo puse mi último ladrillo. Está al lado de mi casa; es mi barrio, donde me he criado... Cantar ante mi gente, mi familia, me produjo un dolor en el pecho...
-¡Tranquilo, hombre! Como sabrá, sus fans viajan hasta San Vicente para hacerse fotos frente a su casa y los edificios en construcción en los que trabaja su padre.
-Ja, ja. San Vicente de la Barquera se ha convertido en un lugar de peregrinaje. Mira, hay un tren para turistas que recorre los lugares más pintorescos del pueblo y cuando pasa por delante de mi casa, el guía dice: «Aquí vive Bustamante». Y la gente se baja del tren para fotografiarse delante del portal.
-Y sus padres, ¿cómo lo llevan?
-Genial. Muy contentos. La gente les demuestra un montón de cariño, les hablan de mí... Llevo mucho tiempo fuera de casa, abandonaíllo, y para mis padres las visitas de los fans son una forma de tenerme cerca.
-¿Qué es lo mejor de esta nueva vida que está disfrutando?
-Todo, todo lo que estoy viviendo: sacar el disco, los conciertos, el cariño de la gente...
-¿Y lo peor?
-Pues que ya no puedo ir a un parque, a una discoteca o a dar un paseo con mis amigos, como hacía antes. Ahora, en vez de ir de fiesta, traslado la fiesta al escenario.
-¿Agobia tanta popularidad?
-No, no agobia. Lo llevo muy bien. Yo soy una persona que odia la soledad, no me gusta nada estar solo; me encanta el contacto con la gente, abrirme a ella, charlar... Siempre he sido así. El único problema es que cada vez que hay un acto público la gente se lía a tortazos por estar conmigo.
-¿Qué recuerdos guarda de su paso por Operación Triunfo?
-Muy buenos. Operación Triunfo ha sido un programa maravilloso que nos ha dado una oportunidad de oro para salir adelante a una serie de artistas noveles.
-Para su próximo disco tiene pensado iniciarse como compositor.
-Sí. Creo que tengo cosas importantes por decir y quiero que lleguen a la gente. Cantar un tema escrito por uno mismo tiene que ser la leche. Eso sí, si no tienen la suficiente calidad, no entrarán en el próximo álbum.
-¿Cómo se ve dentro de 30 años?
-Subido a un escenario y con un montón de discos y éxitos a mis espaldas.
-Algunos artistas les acusan de haberles usurpado la clientela.
-Respeto todas las opiniones y entendiendo que estén dolidos, de verdad. Antes eran ellos los protagonistas del negocio discográfico y eso ha cambiado.
LA VERDAD 13.08.02
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