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"American Idol", un concurso de la Fox de desconocidos cantantes, arrasa en Estados Unidos.
No se llaman Rosa, Bisbal o Bustamante, pero sus destinos tienen igualmente en vilo a los norteamericanos. Justin, el gran favorito, Ryan, Christina o Kelly son algunos de los siete aspirantes a conquistar a principios de septiembre el podio de "American Idol", el concurso entre un grupo de desconocidos cantantes que este verano está arrasando en Estados Unidos. Repitiendo el esquema de "Operación Triunfo", los primeros capítulos de "American Idol" no entusiasmaron a la audiencia. Sin embargo, a medida que la competencia ha ido aumentando, los americanos se han vuelto devotos de una fórmula que arrasa por allí donde pasa.
El pasado 11 de julio, "American Idol" debutaba en las pantallas americanas en la cadena Fox. Quedaban 50 personas de un proceso de selección extenuante, más de cien mil personas se presentaron a las audiciones. En una primera fase, fueron los jueces oficiales los encargados de eliminar a los candidatos. Con el temible productor Simon Cowell a la cabeza, la cantante Paula Abdul y el ejecutivo de la industria musical Randy Jackson se reparten los papeles de forma casi modélica. Mientras Paula hace de guía comprensiva y Jackson de voz curtida de la industria, el estilo agresivo de Cowell está provocando en Estados Unidos una polémica similar a la que ya causaron durante la versión inglesa.
Veterano productor musical, Cowell está detrás del éxito de grupos como Curiosity Killed the Cat o la banda adolescente Westlife. Su última jugada, "Pop Idol", se está convirtiendo en una de sus más lucrativas empresas. Junto al ex mánager de las Spice Girls, Simon Fuller, Cowell creó "Pop Idol" añadiendo al esquema de "Pop Stars" (ahora en Telecinco) la posibilidad de que los telespectadores pudieran elegir entre los finalistas. El ganador en Inglaterra, el joven de 23 años Will Young, salió victorioso el pasado febrero en una votación en la que participaron nueve millones de personas, más de las que votaron por el Partido Conservador las pasadas elecciones, y sus pegadizos "singles" escalan con rapidez los primeros puestos de las listas de ventas.
Los concursantes de "American Idol" no permanecen encerrados, sino que desde el primer momento hacen vida de estrellas. Asisten a sesiones de fotos, les hacen entrevistas, participan en programas como estrellas invitadas y tienen encuentros multitudinarios con los fans.
De momento, el gran favorito para ganar el premio, un disco producido por el infalible Cowell, es Justin Guarini. Aunque nadie duda de que este joven de 23 años de Pennsylvania posee las mejores cualidades vocales, en los últimos días su actitud de ganador y el precipitado anuncio de su contrato con una multinacional le está haciendo perder puntos entre los fans, que critican su arrogancia. Con Justin viviendo horas bajas, la afroamericana Tamyra, de origen muy humilde, está escalando posiciones aunque la aceche la competencia de tres mujeres poderosas, Ryan Starr, Kelly Clarkson y Christina Christian.
En alguna de sus tres licencias, "Pop Idol", "Pop stars" y "Operación Triunfo", la fórmula de concurso de artistas que compiten entre sí por alcanzar el estrellato arrasa en de todo el mundo. En medio de una agria disputa entre las tres empresas por la exclusividad, la versión de origen español de Gest Music y Endemol acaba de lanzarse a la conquista del mercado internacional.
De momento, en Brasil acaba de comenzar sus emisiones "Fama", y en México e Italia empezarán pronto sendas adaptaciones del programa. Holanda, Portugal, Rusia o la mayoría de los países sudamericanos verán pronto también versiones de "Operación Triunfo".
LA VANGUARDIA 20.08.02
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