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La juventud de la margen izquierda acudió en masa al concierto de Zona 40 para aclamar al líder de Operación Triunfo
Decenas de jubilados bailan un pasodoble en el parque de Los Hermanos, en Barakaldo. El sol les ha regalado unos rayos y la tarde, por primera vez en días, transcurre agradable. Para ellos no existe Bisbal. El mismo Bisbal que pocos metros más allá, en los aledaños de la Ciudad Deportiva San Vicente, se vuelve presencia absoluta. Da igual que el cartel del macroconcierto Zona 40 prometa las coreografías de Coyote Dax, el Aserejé de Las Ketchup o a los querubines de Los Caños. Da igual que uno pregunte en el inicio de las dos colas -una por cada entrada- que serpentean por el perímetro del estadio, que lo haga hacia el medio que al final. Y da igual si contestan con 7 años, que con 15 que con 30. "Y tú, ¿a quién has venido a ver?". "A Bisbal". Qué pregunta.
Cuarenta y cinco posters tiene Ianire Holgado en su habitación y no hace falta decir de quién. Su madre le repite que quizás esté algo "obsesionada". "Quiero poner más en el techo, pero no me deja", se queja esta adolescente barakaldesa, de 16 años. Ella ocupaba ayer el primer lugar de la larga fila de cuerpos que se desvivían por entrar en el recinto. Para eso llevaba allí desde las diez de la noche del martes junto a sus amigas Irune Murua y Cristina Pedreira. "Y si alguien se cuela, a puñetazo limpio", amenazan. Veloces, desplegaron su pancarta: Bisbal, Alejandro: os queremos f... "Felicitar, por supuesto", deja muy claro Irune.
La rumia de doritos y el sorbo de cocacola entretenía a los miles de fans que, sentados en la acera, pasaban ayer el rato hasta las 20.00 horas, momento fijado para la apertura de puertas. Minutos antes, la civilizada fila que los aficionados habían formado se rompió para tornarse en temible tapón en torno a una de las entradas. Los apretones y empujones hicieron vivir momentos de tensión a algunos padres, que, temerosos por sus hijos más pequeños, gritaron indignados contra la organización del evento. «¡Esto es una vergüenza! No puede ser. Estábamos todos tan bien puestos, pero han venido los de seguridad y nos han dicho que nos cambiáramos a un lado y luego al otro... Al final, todo el mundo se nos ha echado encima», dice una madre sofocada mientras pierde la mano de su hijo entre la multitud. Por fortuna, la primera embestida se saldó únicamente con una lipotimia leve, una bajada de tensión y un rasguño en un brazo.
Chicos sin complejos
En territorio comanche de las quinceañeras, la familia Pérez al completo esperaba ansiosa dividida en dos bandos muy claros: Padre e hijo, por Gisela. Madre y dos hijas, por Bisbal. "Es que está buenísimo", clama Pepi mirando de reojo a su marido, que sonríe.
-Contéstela algo, hombre.
-Bueno, me gusta Gisela, más que nada por decir algo.
Carcajadas de los chavales.
Compartiendo los auriculares de un compac disc, Isaac García y Alex Vicente Rodríguez rompían la homogeneidad femenina. Ajenos al gentío y sentados en la acera aguardaban el momento de entrar escuchando El aire que me das, de Bustamante, perteneciente a una recopilación de canciones del verano comprada en el top manta . "No, a nosotros no nos da ninguna vergüenza decir que nos gustan los de Operación Triunfo", aclara Álex. Dicen que han venido a ver a Bisbal, aunque hubieran preferido contar con Nuria Fergó. "Es muy guapa, pero nos contentaremos con Selena, aunque esté un poco siliconada". Tan sólo Las Ketchup y Los Caños lograron ayer robar algo de protagonismo a los chicos de la academia.
Entradas fotocopiadas
Asombrada, Noelia Gómez, de 28 años, pudo comprobar que la picaresca también es cosa de los más jóvenes. "Estaba en la tienda de fotocopias de ahí al lado y he visto con mis propios ojos cómo unas chicas le daban al dependiente una invitación y les sacaba doce igualitas. Yo, desde luego, no podía distinguirlas", aseguraba a pocos metros de la entrada. Los que se agolpaban a su alrededor le daban la razón.
Y a las 20.00 en punto se abrió el paraíso. La gente corrió por el césped de la Ciudad Deportiva, locos por pillar un buen puesto desde donde seguir las actuaciones de sus ídolos. Aunque la mayoría aún tendría que esperar un buen rato para ver, ¿a quién? "Bisba-al, Bisba-al", contesta el coro. También hubo gente en San Sebastián que aguardaba para ver al astro de los bucles de oro, pero allí no tuvieron tanta suerte. El acto de la firma de discos programado para la tarde de ayer tuvo que suspendido antes del comienzo por la aglomeración de seguidores. 57 de ellos tuvieron que ser evacuados. Pero en nada de eso pensaba ayer Josu Mirena, un pequeño barakaldés de 7 años que, con una fotocopia del David de la academia, participó en la carrera hacia su sueño: "No he podido dormir en toda la nocheeeeeeee"...
EL CORREO DIGITAL 08.08.02
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