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El fenómeno televisivo ha suavizado la caída de la venta de compactos en España hasta el 2%.
Los poderes de Operación Triunfo son ya casi ilimitados: cual milagroso Gerovital del show business, el fenómeno ha librado a la industria discográfica de un descalabro sin precedentes en el ejercicio del 2001. La Sociedad General de Autores (SGAE) reconoció ayer en el Midem de Cannes que, gracias a los millonarios discos del programa, la industria española sólo registró al año pasado una caída del 2%, con una recaudación de 645 millones de euros (107.000 millones de pesetas). "Las espectaculares ventas navideñas de Operación Triunfo han contribuido en buena medida a salvar el año", dijo ayer sin rodeos Juan Palomino, de SGAE.
Estamos, en cualquier caso, ante un retroceso histórico que SGAE atribuye al impacto de la piratería. En el 2001 se vendieron en España unos 80 millones de discos de grabación original frente a otros 80 millones de compactos vírgenes. De éstos, se estima que un 77% (62 millones) se destinaron a grabar música, frente al 71% del 2000. Por ello, España ha retrocedido posiciones en el mapa mundial de la lucha contra la piratería: si bien en los años 90 ésta llegó a suponer poco más del 5% del mercado discográfico, en el 2001 basculó entre el 15 y el 20%.
Los discos de Operación Triunfo (que suman unos 2.300.000 ejemplares vendidos) fueron, junto con el último lanzamiento de La Oreja de Van Gogh, los de mayor recaudación del año. Detrás se situaron los trabajos de Alejandro Sanz, Estopa, Manolo García, Shakira, Luis Miguel, Rosana, Tamara y Rosario, por este orden. La SGAE destacó ayer que los 17 discos más vendidos del 2001 fueron españoles o de habla hispana.
La piratería se multiplica a causa del abaratamiento de los compactos grabables (desde 25 céntimos por unidad), de las grabadoras (desde 200 euros) y de la fabricación de discos pirata: entre 0,5 y 0,8 euros por unidad. "Es imposible competir. Ellos no pagan ni a los autores, ni a los productores ni a los intérpretes", lamentó Juan Palomino. La sociedad de autores reclamó mayor apoyo de las autoridades policiales y judiciales para combatir el llamado top manta (muestras callejeras de discos pirata), y denunció la sofisticación de algunos vendedores. "Hasta van acompañados de abogados penalistas", aseguró Palomino.
¿La buena noticia? Pues que la música, legal o no, vende más que nunca: sumando discos originales y piratas, en el 2001 circuló en España la espectacular cifra de 142 millones de compactos. Cifra que no complace a la industria, que ve en Operación Triunfo una tabla de salvación. "El programa ha roto el mito de que la música en televisión no produce audiencia", destacó Fernando Galindo, de SGAE. Pero, ¿y después?
EL PERIÓDICO DE ARAGON 24.01.02
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