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 Raúl sabe hacerlo todo y bien. Su talante ganador, su olfato de gol, su repertorio en el remate, hacen de este madrileño una estrella mundial. |
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Muy pocos jugadores pueden alardear de tener el palmarés que tiene Raúl. Y aún así, Raúl quiere más. Se ponga quien se ponga delante, siempre piensa en ganar. Es la otra dimensión del futbolista, la que sólo está al alcance de unos pocos elegidos. Se puede depurar la técnica, mejorar el físico o aprender la táctica. Pero el olfato y la mentalidad no se aprenden. Cuando entra en el vestuario, Raúl se sienta en su rincón, concentrado, obsesionado con la victoria. No habla. Sólo piensa en lo que va a hacer. Y lo hace.
Raúl nació con las cualidades para ser una estrella y, lejos de conformarse con explotarlas, ha ido desarrollando un afán de superación que no conoce límites. Ahí radica la fuerza de Raúl. En su permanente búsqueda de la gloria. Él es la gran esperanza española para torcer el rumbo de la historia.

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-Raúl dio sus primeros pasos futbolísticos en los alevines y los juveniles del equipo de su barrio, el San Cristóbal de los Ángeles. Como metía goles, su padre le llevó a probar por el Atlético de Madrid. Los colchoneros no se lo pensaron dos veces y ficharon a la joven perla madrileña pero, agobiado por los problemas económicos, el presidente Gil acabó con la cantera (grave error) y Raúl se vio obligado a cambiar su afiliación atlética por la merengue. Corría el año 1992 y empezaba otra historia.
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-En su nueva casa, Raúl fue ascendiendo de categoría hasta que en 1994 llegó al Real Madrid C. Su constante idilio con el gol hizo que Jorge Valdano le diera una oportunidad. Tenía sólo 17 años pero la madurez y el desparpajo de un veterano y no tardó en ser un fijo en su club y en la selección. Vistiendo la camiseta blanca ha ganado tres Ligas y tres Copas de Europa. A nivel de selección en cambio, tiene cuentas pendientes. En Francia'98 era joven para tirar del carro y en la Eurocopa 2000 tuvo que saborear el amargo sabor de la derrota tras fallar él mismo un penalti contra la Francia de su compañero Zidane. Una espina que está intentará sacarse ahora ganando el Mundial.
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