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Estando siempre dispuestos a ser felices, es inevitable no serlo alguna vez.
Si quieres ser feliz, como me dices, no analices, muchacho, no analices.
La felicidad no necesita ser transmutada en belleza, pero la desventura sí.
He sospechado alguna vez que la única cosa sin misterio es la felicidad, porque se justifica por sí sola.
No es más feliz el que más tiene, sino el que menos ambiciona.
El dinero no da la felicidad, pero aplaca los nervios.
Los tiempos felices en la humanidad son las páginas vacías de la historia.
La raza humana tiene un arma verdaderamente eficaz: la risa.
Si no se obtiene el objeto deseado, hay infelicidad. Si se consigue, existe la ansiedad por su posible pérdida. Si falta, aumenta la desdicha. Por eso la única felicidad posible consiste en renunciar al deseo.
La felicidad de nuestra vida depende de la serenidad de nuestra conciencia.
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