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A ninguna mente bien organizada le falta sentido del humor.
Quienes no saben llorar con todo el corazón, tampoco saben reír.
No podemos estar enojados mucho tiempo con alguien que nos hace reír.
La risa sirve para poner distancia entre nosotros y algún suceso, lidiar con él y dar vuelta a la hoja.
El hombre se complace en enumerar sus pesares, pero no enumera sus alegrías.
Cuando te inunde una enorme alegría, no prometas nada a nadie. Cuando te domine un gran enojo, no contestes ninguna carta.
Si deseas la felicidad de los demás, sé compasivo. Si deseas tu propia felicidad, sé compasivo.
Que la alegría te acompañe. Extiende las manos y tómala cuando pase.
Uno de los secretos de una vida feliz está en darse constantemente pequeños gustos.
Es verdad que optamos por la risa en casi todas las situaciones, con excepción de una que otra visita al dentista.
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