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El bien que hemos hecho nos da una satisfacción interior, que es la más dulce de todas las pasiones.
El bien prepondera en la vida sobre el mal, digan de ello lo que quieran los mal llamados filósofos. Si nuestros afectos nos afligen, son también nuestra tranquilidad y nuestro consuelo, y el recuerdo, aun el más triste, es el más firme y puro lazo entre éste y otro mundo mejor.
Al sol no hay que suplicarle para que dé a cada uno su parte de luz y de calor. Del mismo modo, haz todo el bien que de ti dependa sin esperar a que te lo pidan.
Hago el bien que puedo con lo poco que tengo, que es más de lo que merezco.
Se ha comprendido muy mal Epicuro que no era más que un pobre perro como yo, cuando ha colocado el bien supremo en la ausencia de dolor.
No hemos de temer hacer el bien aunque los demás obren mal.
Haced el bien a cuantos podáis, y os sucederá frecuentemente hallaros con caras que os infundan alegría.
La práctica del bien exige un heroico desprendimiento que atestigüe la prevalencia del espíritu y la independencia de la religión de Cristo de lo que pertenece a César y a los regímenes de civilización terrestre.
Coloca el bien donde un hueco se te ofrezca, sin medirlo; no pienses tanto que, al cabo, llegue el mal y ocupe el sitio.
Mas si el hacer bien me guarda, pensamiento, no temamos; hagamos bien, porque al fin esto no podrá faltarnos.
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