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La perfecta igualdad no existe, sino entre los muertos.
La resignación es un suicidio cotidiano.
La vida es tan corta y el oficio de vivir tan difícil, que cuando uno empieza a aprenderlo, ya hay que morirse.
No es que tenga miedo a morirme. Es tan sólo, que no quiero estar allí cuando suceda.
Nacer es comenzar a morir.
Cuando uno empieza a sentirse autosuficiente, comienza a sembrar su decadencia.
Los cobardes mueren muchas veces antes de su verdadera muerte, los valientes gustan la muerte sólo una vez.
Cuando no se teme a la muerte, se la hace penetrar en las filas enemigas.
¿A morirme...? Sería lo último que haría en la vida.
Un torturador no se redime suicidándose.... pero algo es algo.
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