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Lo más aburrido del mal es que uno se acostumbra.
Nada me distrae, nada me divierte. Y lo que no me apasiona, me aburre.
La gente que no sabe aburrirse y perder el tiempo sola, son el azote de las personas que trabajan, víctimas de su importunidad.
El aburrimiento es la enfermedad de las personas afortunadas; los desgraciados no se aburren, tienen demasiado que hacer.
Lo que hace que los amantes no se aburran nunca de estar juntos es que se pasan el tiempo hablando siempre de sí mismos.
Sólo los aburridos se aburren.
Los hombres casados son horriblemente aburridos cuando son buenos maridos, e insoportablemente presumidos cuando no lo son.
Nuestro tiempo es tan excitante que a las personas sólo puede chocarnos el aburrimiento.
El aburrimiento no puede existir donde quiera que haya una reunión de buenos amigos.
Con frecuencia el hombre se aburre donde pensaba divertirse y se divierte donde pensaba aburrirse; es pues, a esos últimos sitios a donde debiera las más de las veces ir.
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