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Algunas de sus profecías no se han cumplido aún. Por ejemplo, el destino de los israelitas es terminar perdiendo una importante batalla frente a los árabes. Ocurrirá mientras la
sinagoga o templo “continúe estéril y sin frutos”, es decir, mientras permanezca sin restaurar como en la actualidad.
“La Sinagoga estéril, sin frutos, Volverá a manos del infiel.
Desde Babilonia será perseguida, Triste y desdichada, con las alas rotas.”
La derrota de Israel se deberá a que este pueblo se sentirá “triste y desdichado” por tener las alas “rotas”, metáfora que
algunos interpretan como que la fuerza aérea israelí será destruida.
Describe también al antagonista de Israel y la dirección de dónde procederá el ataque: vendrá de “Babilonia”, el antiguo imperio que
actualmente ocupan Irak y Siria. Se sugiere que Israel perderá el control de la ciudad de Jerusalén.
Llegará alguien terrible, villano e infame, que tiranizará toda la Mesopotamia
Ganará amigos seduciéndolos Y dejará las tierras negras de destrucción.
El Príncipe de los árabes, cuando Marte, el Sol y Venus estén en Leo, el poder de la Iglesia hará sucumbir por mar.
Hacia Irán marchará casi un millón de hombres, Y la verdadera serpiente invadirá también Turquía y Egipto
El profeta Daniel
también habló, hace más de dos mil seiscientos años, de una guerra con los árabes, que en este caso les enfrentará con los europeos. Los árabes atacarán Europa pero serán derrotados.
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