Silvia de Gran Hermano perdió los papeles durante la emisión de Universo Gran Hermano. Eran las nueve horas del sábado, y Silvia e Israel tenían que estar esa noche ante las cámaras.
Los contratos de la parejita del Gran Hermano, contemplan que deben estar unas determinadas horas al día ante la cámara. Parecía que Silvia tenía unas ganas tremendas de salir esa noche. La chica empezó a aburrirse y su ya famoso temple comenzó a emerger. Su mutación fue peor que la del increíble Hulk y Silvia decidió explotar ante la cámara.
La chica no se cortó un pelo y empezó a decir ante los espectadores, que Gran Hermano manipula las vidas de los concursantes, que desaconsejaba apuntarse al concurso a quien no quisiera que su vida estuviera controlada constantemente y que lo único que ha conseguido son promesas incumplidas.
Poco a poco, los espectadores fuimos enterándonos de cual era el motivo del enfado. Silvia no paraba de criticar al programa y dijo que su contrato, para realizar Universo Gran Hermano, estipulaba un fin de semana libre al mes. Al parecer Silvia e Israel no habían disfrutado todavía de su fin de semana, mientras recriminaban que algunos de sus compañeros habían tenido días de fiesta, incluso se habían permitido el lujo de disfrutar de más días libres.
Silvia comentó que ellos firmaron un contrato diferente al de otros compañeros, que habían pactado peor con la productora. Ismael y Maria José, por ejemplo, no conectan desde sus casas, lo hacen desde una discoteca y menos días a la semana.
Silvia, seguía con su "mala leche" y dijo que el lunes se presentaría ante la productora y se comería el contrato delante suyo. La malagueña decía que se sentía agobiada ante la cámara porque no ofrecía diversión al público, provocando así el aburrimiento del espectador.
Finalmente, Silvia recibió un mensaje a su móvil de una tal Isabel, desconocemos el contenido del mensaje, pero Silvia se calmó. Dijo que todo se había arreglado, pero que el lunes hablaría con su abogado e iría a visitar a la productora.
¡Que dura es la vida del Gran Hermano! dos horas de trabajo ante la cámara, obligado a estar sentado en tu sofá, con el pijama, para hacer lo que se te antoje, cobrando por ello. ¡Sin fines de semana libres! ¡dos horas de duro trabajo al día y sin fines de semana libres! No hay derecho, pobrecillos, que dura el la vida de las mega divas mediáticas.
Que puedan vivir de ello y encima se quejen es tremendo. Si dicen ante las cámaras que no tienen nada que ofrecer, ¿porque firmaron el contrato con Universo Gran Hermano? Siempre nos quedará Iñigo a la 13:00, que no solo no se queja, sino que intenta divertir al espectador, a su manera claro está.
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