IÑIGO EN EL SUPERMERCADO
Gracias a Gran Hermano, Iñigo se ha independizado y ha descubierto el montón de cosas que no conocía. Lo más duro fue descubrir que las neveras no se llenan solas, y los supermercados no son unos locales a los que se acude para pedirle a una madre que te compre una caja de Lacasitos en la caja.
Acompañar a Iñigo al supermercado puede ser algo apoteósico. No hay más que verle agarrar el carro. Iñigo no puede ir solo, a él le encanta subirse al carro y otro que le empuje, pero bueno, eso tiene un pase. Lo mejor llega cuando descubre a la charcutera. Después de colarse alegando que es "Iñigo, el de Gran Hermano", ataca a la pobre charcutera, con su tacto habitual (recuérdese el caso Ania). El chico empieza diciéndole: "Charcutera, soy un osito mimoso, necesito que me des muchos achuchones... Por cierto, tienes unas tetas muy rollizas".... ¡Iñigo es incorregible! Tras conseguir 250 gramos de mortadela de aceitunas y 150 gramos de choped con el rostro de Mickey Mouse, el siguiente objetivo es los cereales. A Iñigo le da igual que sea arroz inflado o trigo azucarado, lo importante es saber qué regalo lleva en el interior de la caja, y si la propia caja es un recortable para hacerse una careta, ese paquete fijo que cae en el carro.
Ya tiene el embutido, ya tiene los cereales, solo falta un batido de cacao, porque los cereales con leche ya se sabe, saben demasiado a leche. Unas pilas para el walkman y un piropo a la cajera en plan: "Si tu fueras cepillo me rascaría contigo la espalda" ultiman su visita al supermercado.
Una vez en casa, Iñigo se percata que para hacer unas lentejas como las que prepara su madre, no sirve con un poco de mortadela y unos cereales con forma de pelotitas de fútbol. Posiblemente la llamada a Telepizza es la opción más válida, pero eso implicaría levantarse del sofá y claro, después de la agotadora visita al supermercado, eso de levantarse para llamar por teléfono es tremendo. Así que el chico termina por comerse los cereales (sin leche, porque supondría ir a buscarla a la cocina), recordando que mañana debe comprar un teléfono inalámbrico en el supermercado.
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