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¡Tercer cásting! La cosa parece chupada para un intrépido reportero como yo. Quizá mi falta de modestia era lo que me había llevado a esta tercera prueba. Esta vez la cita era en el hotel Regente. Tenía que llevar conmigo una fotocopia del D.N.I. y mi certificado de vida laboral.
Eran las ocho de la mañana, los cástings durarían toda la mañana. Como podéis imaginar, tocaba lo más duro, los tests. Durante dos horas nos enfrentamos a tres duros tests. Un test psicológico, otro clínico y otro de inteligencia.
Realizamos los tests en una sala del hotel, éramos unos 25 candidatos aproximadamente y nos ofrecieron caramelitos, agua, un lápiz y un bolígrafo. Mientras realizaba el test, me permití un lujo que solo puede permitirse un intrépido reportero, saqué mi cámara e hice una foto al test psicotécnico.
El test pertenecía a una empresa llamada Tea Ediciones, ellos se encargarían de corregirlo y remitirlo a Zeppelín Televisión con las puntuaciones. Investigué las referencias de Tea ediciones, y descubrí que Zeppelín había tenido algún contencioso con Tea ediciones, por ceder y tratar los datos protegidos de los concursantes de Gran Hermano 2000. Me pareció curioso que a pesar de todo el percance que ocurrió con la protección de datos durante el primer Gran Hermano, Zeppelín siga colaborando con Tea ediciones. ¿Raro verdad?
Después del test, subí a una habitación. Esta vez tenía terraza y era bastante más amplia. Marta, mi psicóloga habitual me esperaba. Rellené nuevamente un documento en el que cedía mis imágenes y Marta me pidió que apuntara los teléfonos de mi familia y de algún amigo íntimo.
Marta dejó la habitación, me dejó solo con el cámara y con un guión. Tenía que explicar ante la cámara mis motivos para entrar en el concurso, explicar mi vida y finalmente cantar y bailar una canción. No sabía si bailotear la canción de "Nueve semanas y media" o "Si tu eres mi hombre y yo tu mujer". Finalmente me decidí por la canción "Mi carro".
Cuando terminé, Marta volvió a entrar en la habitación. Al parecer Marta se dedicó a llamar a mi familia y amigos para verificar algunos datos. Su objetivo era saber que no mentías y tener claro, que en caso de ser el elegido, tu familia estaba dispuesta a apoyarte y salir en el programa siempre que lo requiriera la productora.
La cosa fue bastante bien, ahora mismo sigo en el proceso de selección, en el cuarto y último cásting. Quedamos pocos, debo ir con pies de plomo para que no me descubran. Pronto os explicaré más sobre: La aventura de un candidato en los cástings de Gran Hermano. Mientras disfrutad con las fotos.
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