Lo contó todo. Después de tres semanas y media de reclusión en una celda de la cárcel de Lynwood, en Los Ángeles, Paris salió de la prisión como una ganadora de Gran Hermano. Cientos de fotógrafos, cámaras de televisión, fans y hasta un helicóptero fueron testigos de la puesta en libertad de la rica heredera.
Al día siguiente fue la estrella invitada en el programa de Larry King, un icono de las entrevistas en EE.UU., donde contó los pormenores de su reclusión. Entre otras cosas, Paris admitió que al principio sufrió ataques de pánico debido a su claustrofobia, y contó cómo fue su confinamiento en una pequeña celda equipada con un camastro, un retrete y una mesa metálica. Paris ve ahora su reclusión como una bendición y admite que le ha servido para reflexionar sobre su vida y los errores que ha cometido.
Paris permaneció recluída en su celda 23 horas al día, y la hora restante la empleaba en ducharse y llamar a sus familiares. Además, la diva ha confesado que el momento más emotivo que vivió fue cuando le visitó su padre y no pudo abrazarlo, y que le sorprendió el aluvión de cartas de fans de todo el mundo apoyándola. Pobre niña rica.