|
|
 |
 |
 |
 |

|
 |
 |
|
El premio que recibirán los moradores estará contenido en tres ánforas cerradas y selladas. Cada semana, el Señor del Castillo colocará secretamente en una de las ánforas trece monedas de oro. En las otras dos colocará el mismo peso en arena.
Los moradores del Castillo de las Mentes Prodigiosas escogerán cada semana una de las ánforas. Esta decisión ha de ser colectiva. Para ayudarles a tomarla, las ánforas estarán toda la semana a su disposición, expuestas en el atrio del castillo para que puedan observarlas y analizarlas.
Los moradores podrán acercarse a las ánforas y practicar con ellas todas sus capacidades naturales o sobrenaturales. Podrán usar un péndulo, una bola mágica, una ouija, aplicar las manos, efectuar ritos, concentrarse mentalmente ante ellas... Cualquier actividad que deseen, excepto abrirlas y mirar en su interior, claro.
Si el ánfora que escogen es la que contiene las trece monedas de oro, éstas pasarán a engrosar el premio que el Señor del Castillo ofrece al último morador que permanezca en la experiencia.
Todas las monedas de oro que vayan acumulando a lo largo de las semanas se irán guardando en el Arca del Tesoro, para ser entregadas finalmente al único ganador del Castillo de las Mentes Prodigiosas, como reconocimiento a su valía y capacidades extraordinarias.
Claro que, para convertirse en propietario del Arca del Tesoro, el último morador deberá recurrir de nuevo a todos sus poderes para lograr adivinar, por última vez, en qué ánfora el Señor del Castillo ha colocado todas las monedas de oro ganadas hasta el momento.
|
|
 |
 |


|
 |
|
 |