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Las puertas del Castillo de las Mentes Prodigiosas se abrirán de nuevo para conocer públicamente la sentencia de los espectadores. Con todos los moradores presentes y también con los moradores que ya hayan abandonado la experiencia, más la presencia de invitados, colegas, familiares, pacientes, amigos... o enemigos, se debatirá sobre la conveniencia de que el público tome una u otra decisión acerca del Desafío Prodigioso.
También veremos la actividad que cada uno de los dos duelistas ha preparado para convencer a la audiencia. Este experimento es totalmente libre. La única condición es que pueda efectuarse dentro de las paredes del castillo.
Nadie juzgará el resultado de estas actividades… excepto los seguidores de la experiencia que con sus votos decidirán, al final de la noche, quien es el merecido ganador del Desafío Prodigioso.
Si el Condenado gana el Desafío Prodigioso, se salva de la sentencia y renueva el derecho de permanecer en el castillo.
En este caso, el Aspirante habrá perdido la oportunidad que le ha dado el Señor del Castillo y deberá abandonarlo definitivamente. Claro que también es posible que un aspirante regrese de nuevo y vuelva a retar a uno de los moradores si así le parece conveniente al Señor del Castillo.
Si es el Aspirante quien gana el Desafío Prodigioso, sustituirá al Condenado y entrará en el castillo a formar parte de la experiencia como una mente prodigiosa más, con todos los
derechos y todos los deberes.
En este último caso, el Condenado, dado que así lo han decidido los seguidores del evento, deberá abandonar inmediatamente el Castillo de las Mentes Prodigiosas.
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