|
|
 |
 |
 |
 |

|
 |
 |
|
Una noche a la semana, las puertas del castillo se abrirán para dar paso al Gran Tribunal, una institución fundada por el Señor del Castillo para juzgar las experiencias de los moradores. Este tribunal está formado por estudiosos de los fenómenos paranormales y también por algún escéptico sobre los mismos que actuará de abogado del diablo para ayudarnos a dilucidar la seriedad del experimento.
También estarán invitados esa noche cien espectadores privilegiados a los que se les permitirá asistir al proceso de arbitraje del Gran Tribunal y, a lo mejor, también se les dejará opinar, polemizar o participar en el debate que provoquen las maravillas que allí se verán.
Tras cada experimento o exhibición de facultades realizado, los miembros del Gran Tribunal y también alguno de los invitados especiales expresará la opinión que le merece lo que acaba de ver. Evidentemente, los protagonistas del experimento podrán
defender la validez del mismo en caso de que algún incrédulo dude de su seriedad.
Una vez terminados los experimentos, los miembros del Gran Tribunal decidirán, por votación individual, cual de las mentes prodigiosas considera menos interesante.
Este veredicto no estará necesariamente relacionado con el resultado de los experimentos propiamente dichos, difíciles de comprobar en algunos casos, sino con el interés que los mismos hayan despertado en su curiosidad paracientífica.
Los dos moradores que consigan más rechazo por parte del Gran Tribunal, se convertirán en Condenados y estarán en peligro de ser excluidos de esta fascinante experiencia.
Para evitar cumplir esta sentencia y poder permanecer en el castillo, los dos Condenados por el Gran Tribunal deberán pasar a partir de ese momento por un doble reto. Si no superan los dos retos, su estancia en el Castillo de las Mentes Prodigiosas habrá terminado.
|
|
 |
 |


|
 |
|
 |