Fíjate en este cuadro de Escher. Una mano está trazando el dibujo de otra mano sobre un papel. El trazo es tan real que la segunda mano acaba por cobrar vida y se pone a dibujar a su vez... otra mano... que resulta ser la primera. Entonces, ¿cuál de las dos manos es la original? Piénsalo un rato.