No nos digas más: estás viendo a una mujer desnuda de espaldas a través de la ventana, ¿no? Pues lamentamos decirte que tu mente de voyeur te ha traicionado. Porque lo que hay en esa ventana es de lo más aburrido: un gato junto a una copa en la repisa, una maceta sobre una estantería colgada de la pared y unas medias tendidas. Otra vez será.