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A simple vista podría pasar por un extraño edificio con dos pisos, ¿verdad? No dejes que Escher te engañe. En realidad se trata de la misma escena vista desde dos ángulos distintos. Observa la parte de abajo del cuadro y verás a un niño sentado en la escalera hablando con otro que se asoma a la ventana. Ahora fíjate en la escena de arriba: son los mismos niños, pero esta vez los estás viendo desde arriba. Lo curioso es que el suelo de esta casa hace de techo en la escena de abajo.
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