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 Pamela Anderson
¿Qué hubiera sido de esta mujer sin la cirugía estética? Probablemente nada. Pam comenzó su escalada de operaciones a finales de los ochenta, cuando empezó a posar para la revista Playboy, y hoy se ha convertido en un claro ejemplo de que la cirugía estética puede ser adictiva. A parte de teñirse de rubia y colocarse unos implantes descomunales en los pechos, la actriz se operó los labios, la nariz, los pómulos, se quitó unas costillas para estilizar su cintura, etc. Y no es poco lo que ha conseguido con esto: ha sido y sigue siendo una estrella de Playboy, ha hecho televisión y cine, ha escrito un libro, se ha casado con un montón de rockeros tatuados, en fin, que no ha perdido el tiempo.
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