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Ambos son famosos por sus legendarios poderes y esa irritante resistencia a morir. Pero en una batalla, ¿cuál de los dos ganaría? No seremos nosotros quienes te demos la respuesta. Aquí tienes un perfil de cada uno para que saques tus propias conclusiones.
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Aparte de ser inmortales (o casi), los vampiros tienen la capacidad de convertirse en animal, por lo general lobo, rata o sobre todo murciélago. Bajo la forma de este último se cuelan por las ventanas de sus víctimas para chuparles la sangre en plena noche. No pueden entrar si han sido invitados, pero una vez hecho ya nada les detiene.
Tienen los sentidos muy agudizados, una gran energía y, en algunos casos, el poder de convocar y dominar a ciertos animales. Además, su imagen no se refleja en los espejos ni proyecta sombra.
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La imagen que hoy tenemos del hombre lobo es una creación del cine. Antes de que Hollywood metiera baza, los licántropos tenían aspecto de verdaderos lobos; en la gran pantalla pasaron a ser hombres con rasgos lobunos o lobos de dos patas. Y eso de transformarse por efecto de la luna llena también es una invención cinematográfica.
Los licántropos potencian ciertas habilidades de su parte animal, como la fuerza física, la agilidad o el olfato. Durante siglos, una forma eficaz de reconocerlos fue la espuma que soltaban por la boca.
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