Al veterano actor, un día triunfador, Pablo Thevenet no le queda ya ni el orgullo; parado de larga duración, hace años que su estrella se apagó y vaga buscando trabajo por castings crueles; realizando sus pruebas ante directores jóvenes que no le conocen y veteranos que le han olvidado.

El desdichado gran actor, se indigna cuando ve triunfar en los medios a actores que no son actores, cantantes que no son cantantes, presentadores que no son presentadores, tertulianos de bragueta fácil y tanga no menos fácil etc.

Toda esta injusta subversión de valores, le trastorna y decide liquidar a los famosetes que se llevan los millones con el único mérito del más vulgar pedorreo. Thevenet comienza a matar, pero él es un auténtico artista y usa sus geniales dotes de transformista para cambiar de aspecto rindiendo culto a malvados tan acreditados como Gilles de Rais, Iván el terrible o el mismísimo Jack el Destripador.

Sin embargo todo cambiará, adquiriendo una dimensión infernal, cuando Thevenet es contactado por el riquísimo señor Reficul, la sofisticada secretaria Dora Ubecleb y sobre todo una bellísima y turbadora ex terrorista apodada Tic-tac (seguramente por aquello de las bombas).

A partir de ahí se producen las más sorprendentes e inesperadas aventuras y peripecias, cuyo desenlace nos demuestra una vez más que no es buen negocio vender el alma al diablo... ¿O si?


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