Rob Marshall: "El problema de las películas musicales es que las hay brillantes, pero cuando son malas son realmente malas. Había quien pensaba que este género ya no funcionaría, aunque se trata de una auténtica forma de arte norteamericana y sería una pena que desapareciera. Creo que lo único que hay que saber es cómo presentar el musical, encontrar la manera de hacer que la gente lo vea como algo natural".
Renée Zellweger (Roxie Hart en Chicago): "La pasión de Rob era contagiosa. Era tan alentador, tan positivo y tenía tan buen ánimo... Su amabilidad consiguió sacar la buena voluntad de todos en el rodaje. Realmente queríamos hacerlo lo mejor posible por él".
Bill Condon (guionista de Chicago): "Me atrajo el proyecto no sólo por escribir una película musical, sino también por trabajar con Rob, que había tenido una carrera teatral de increíble éxito. Era una oportunidad para aprender de alguien que había aprendido de los maestros, que él mismo se había convertido en un maestro".
John C. Reilly (Amos Hart en Chicago): "Lo mejor de Rob fue su inagotable confianza y su increíble buen gusto. Sabe cómo sacar lo mejor de la gente. Nos hizo sentir cómodos, lo que es importante porque alguno de nosotros no éramos verdaderos profesionales en términos musicales".