En El pianista, Adrien Brody da vida a un personaje real: Wladyslaw Szpilman, un pianista polaco de origen judío que sobrevivió a la ocupación nazi de Varsovia y evitó una muerte segura en un campo de concentración gracias a su talento como intérprete.
Para protagonizar la película, Roman Polanski buscaba un actor inglés que se pareciera físicamente al verdadero Szpilman, pero no lo encontró. Así que siguió con su búsqueda en Estados Unidos, y fue entonces cuando conoció a Adrien Brody. El joven neoyorkino no dudó en aceptar el papel, que considera el más duro de su carrera hasta el momento.
Brody se vio obligado a perder unos 15 kilos para conseguir un retrato más realista de su personaje, que pasó auténtica hambre durante la guerra. Además, el joven tuvo que estudiar piano durante varias semanas y aprender a tocar Chopin.