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Más de mil cámaras es un relato vibrante que se mueve entre el thriller de alta tecnología y el terror psicológico, un género híbrido que ha producido notables éxitos en el cine foráneo más reciente. En la construcción del proyecto se ha buscado la máxima conexión posible con el espectador potencial. La película, con un look próximo a los videojuegos de nueva generación, va más allá de la mera imitación del producto norteamericano. Prescindiendo de amenazantes psicópatas-carniceros, se centra en sus jóvenes protagonistas envueltos en una trama de manipulación de la realidad.
La película ha sido rodada en 35mm y transferida en su totalidad a formato digital. Lotus Films ha sido la primera empresa española que ha optado por la utilización de esta técnica para la postproducción y etalonaje de un film. Se trata de una producción singular, pues a su etalonaje digital se suma la integración de 3D en movimiento, "motion control", etc.
El 3D es una técnica ya utilizada en varias películas españolas, pero nunca antes con planos donde los modelados estuviesen en movimiento: una de las secuencias más ambiciosas, y probablemente la más trascendente de la película, es la persecución de una moto por parte de un vagón de metro en el interior de un túnel. Ante la dificultad que suponía rodar en un decorado real, se ha utilizado la técnica de chroma, creado el túnel en 3D e integrado en postproducción.
Para el rodaje de esta secuencia no se utilizó una cámara convencional sino una "motion control" (una especie de cabeza caliente manejada por ordenador y capaz de memorizar todos los parámetros de cualquier plano, con el fin de poder repetirlo con total exactitud cuantas veces sea necesario y transferir esos parámetros a la postproducción digital). Este tipo de equipo tampoco se había utilizado nunca en el cine español.
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