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JASON VOORHEES
Dicen que mala hierba nunca muere, y nadie mejor que Jason Voorhees, nuestro asesino de la máscara de hockey, para demostrarlo. Porque Jason lleva más de veinte años muriendo y volviendo a la vida para amargar la existencia a todo aquel joven campista o estudiante feliz que encuentra en su camino. Y si además puede hacerle pedacitos, mucho mejor.
La leyenda de Viernes 13 comienza en 1957, en Crystal Lake (New Jersey): en ese lago muere ahogado el joven Jason. Lo que podría haberse quedado en un simple accidente desata una oleada de crímenes sangrientos cometidos por nuestro muerto viviente favorito por un afán de venganza.
A Jason se le atribuye una larga lista de víctimas que ya quisiera para sí cualquier asesino en serie. El loco de la máscara tiene el detalle de variar de forma y de arma cada vez que acaba con la vida de alguien: sus favoritas son el hacha y un cuchillo de hoja larga y bien afilada, pero ha llegado a utilizar una guitarra eléctrica o un atizador de chimenea.
Las víctimas predilectas del asesino de Viernes 13 suelen ser jóvenes estudiantes que veranean en los alrededores de Crystal Lake, y con más razón si son chicas y están de buen ver. Todos sus asesinatos son dignos del mejor estilo gore: la saga no escatima en violencia, sangre y vísceras. Aunque Jason no es el único responsable de esas matanzas, ya que también han participado en ellas su madre o algún que otro inocente poseído por su espíritu.
Durante estos veinte años, el loco de la máscara de hockey se ha convertido en un auténtico mito del cine de terror. Son muchas las referencias que se han hecho a Jason en series de TV, películas, canciones, libros, juegos y hasta anuncios. También ha participado en varios cómics e incluso se especula con la posibilidad de enfrentarlo en una película a otro grande del terror: Freddy Krueger, el asesino de las pesadillas en Elm Street.
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