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Cuando se supo que Robert Altman quería rodar una película en el Reino Unido, ambientada en la Inglaterra de los años 30 y con un reparto casi exclusivamente inglés, hubo quien pensó que el director americano no sería capaz de captar la esencia de la cultura británica. Pero no fue así. Altman llegó a ponerse en contacto con tres personas, que habían formado parte de la servidumbre de una mansión inglesa, para asesorarse sobre las costumbres de la época.
Gosford Park obtuvo en Estados Unidos la clasificación de película para mayores de 18 años por contener escenas de sexo y un lenguaje demasiado duro. Dicen que Altman incluyó a propósito más palabrotas de las permitidas en sus diálogos para ganarse esta clasificación, ya que no quería que su película fuese vista por "quinceañeros", sino por un público atento capaz de apreciar los detalles más sutiles de la historia.
Los suntuosos trajes que llevan los invitados de Gosford Park le valió a Jenny Beavan una nominación al Oscar al mejor vestuario. No era la primera vez que se le reconocía su labor: Beavan ya fue nominada por su trabajo en Ana y el rey, Sentido y sensiblidad y Regreso a Howards End, y recibió un premio de la Academia por Una habitación con vistas.
Gosford Park contó con financiación procedente de la Lotería británica. Al parecer, parte de los ingresos conseguidos por esta institución se destinan a promocionar las artes.
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