El estreno en enero de 2004 de Llamada perdida, protagonizada por Ko Shibasaki y dirigida por Takashi Miike, cosechó un gran éxito en Japón. La película, que recaudó 15 millones de dólares en taquilla y vendió casi 1.200.000 entradas, fue el mayor éxito comercial del prolífico director hasta el momento. La historia de un grupo de amigos que caen víctimas de una maldición mortal a través de los teléfonos móviles ya es legendaria entre la juventud japonesa. El miedo se propagó rápidamente por el resto de Asia y del mundo. Tras el estreno en Tokio, no tardó en caer una lluvia de ofertas desde el extranjero. La película aterrizó en Taiwan en marzo, en Hong Kong en junio y en cien pantallas de Corea en la franja vacacional de mayor público (el 9 de julio). En Europa, algunas de las mayores distribuidoras independientes del continente permitieron participar a países como Italia, Rusia, Noruega y Suecia en la oleada veraniega de terror. Otros países reservaron el estreno para el otoño y el invierno (como Singapur, Malasia, Tailandia, Canadá, Estados Unidos, México, Reino Unido, Francia, Polonia, España y diversos países de América Latina). Sobra decir que numerosos estudios de Hollywood han ofertado por la compra de los derechos de la película para versionarla. En Japón, se han vendido más de 300.000 ejemplares de la novela homónima de Yasushi Akimoto en el que se basa la película y el estreno en DVD/vídeo ha gozado de un gran número de ventas. Tras el éxito nacional e internacional de la primera parte, no tardaron en surgir planes para una segunda. El pozo tiene como protagonista a Mimula, arropada por los actores Yu Yoshizawa y Asaka Seto. Es la opera prima como director de Renpei Tsukamoto, responsable de infinidad de éxitos para la televisión. El rodaje de la película, basada de nuevo en una novela de Yasushi Akimoto, se ha realizado en Taiwan, la prefectura japonesa de Hokkaido y Tokio. Un nuevo terror está a punto de surgir... |