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Deathwatch no es una película de miedo cualquiera. Es uno de los proyectos más innovadores que se han hecho en los últimos años en el cine de terror. Una cinta que conjuga elementos clásicos del género con un realismo espeluznante y un reparto digno de la mejor producción británica del momento.
El primer guión de Deathwatch salió de la mente de su director, Michael J. Bassett, debutante tras las cámaras pero un guionista más que rodado en esto del cine. Basset decidió colocar la acción en plena I Guerra Mundial, de la que pronto descubrió el horror que causó. "Tenía fotos de hombres que habían muerto en el Somme por toda mi oficina. Los personajes de mi película tienen nombres de hombres que perecieron en esas batallas. Excepto el de Charlie Shakespeare", recuerda Bassett sobre esta fase del trabajo.
Por fin, con el guión a punto, la productora Film & Music Entertainment se interesó en él y le dio la oportunidad de rodarlo. A medida que el trabajo de desarrollo progresaba, la financiación se fue levantando y productoras alemanas como F.A.M.E. AG y el Apollo Pro-Media Fund entraron en el proyecto.
Del trabajo de campo llaman la atención muchas cosas, pero por encima de todo sorprende que todas las escenas de acción de Deathwatch fueran rodadas en exteriores. “Quería mostrar lo que se sentía estando dentro de una trinchera, cómo eran en realidad: ratas, lluvia, mierda y condiciones inhumanas. Por eso vinimos a la República Checa y cavamos 400 yardas de trincheras”, explica Bassett.
Para enfangar esas trincheras el equipo de producción hizo traer más de 200.000 litros de agua y cuando vieron que todavía no quedaba lo suficientemente auténtico pusieron varios miles de metros cúbicos más de fango del Río Vltava.
“Pasó lo mismo con la lluvia”, recuerda Mike Downey, quien junto a su socia en la producción, Sam Taylor, levantó este film como primer proyecto en solitario de la productora. “Se me vino el mundo encima cuando Michael me comentó que quería lluvia en casi todas las secuencias”. Un trabajo duro pero que valió la pena cuando Taylor vio el resultado: “Era el verdadero horror de la guerra”.
Un realismo del que es “culpable” Aleksandar Denic, diseñador de producción conocido por sus trabajos con Emir Kusturica. Él se encargó de crear la trinchera y perfiló el ‘look’ de la película. “Cavamos las trincheras y algunas llegaron a tener siete metros de profundidad; era como una pequeña ciudad”.
Para los efectos el elegido fue Flash Barrandow (Misión Imposible, Destino de Caballero y Desde El Infierno) y la postproducción de FX fue recreada en los estudios de Universal Productions Partners (Dark Blue World, El Talento de Mr. Ripley). En conjunto una producción que fue como un trabajo de chinos, lleno de imaginación y con un presupuesto más bien modesto.
Sobre el reparto también hay cosas que destacar. El protagonista es el joven Jamie Bell, que esta vez ha cambiado sus zapatos de claqué de Billy Elliot por un rifle Enfield. En cuanto a los secundarios destacan intérpretes como Andy Serkis (Gollum en El Señor de los Anillos), Laurence Fox (Gosford Park), Hugo Speer (Full Monty) y Hugh O’ Conor (Chocolat). Todos ellos actores jóvenes y de gran talento que ya tienen experiencia en la exigente escena inglesa.
Gracias al trabajo de todos ellos Deathwatch consigue altas dosis de realismo y, como pretendía su director, consigue asustar y emocionar al mismo tiempo.
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