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HOMBRES
Los hombres surgieron con el Nacimiento del Sol. En la región que los elfos llamaron Hildórien, "la tierra de los seguidores", en el oriente de la Tierra Media, los hombres abrieron por primera vez los ojos y vieron la nueva luz. A diferencia de los elfos, los hombres eran mortales e, incluso comparados con los enanos, sus vidas eran breves. Pero como raza, los humanos eran tenaces y, aunque morían en gran número, se reproducían con mayor rapidez que cualquier otra raza, a excepción de los orcos.
Morgoth llegó a esas tierras y se encontró un pueblo al que podía doblegar con facilidad. Algunos hombres huyeron de su maldad y llegaron a Beleriand y a los reinos de los elfos noldor que aceptaron aliarse con aquellos hombres a los que llamaron edain, los "Segundos Nacidos". Llegaron más hombres procedentes del este pero éstos últimos demostraron ser poco de fiar porque traicionaron a los elfos ante el Enemigo. Al final de la Primera Edad Morgoth pereció, la tierra de Beleriand se hundió y todos los enemigos que habitaban en ella murieron, así como la mayoría de elfos y edain.
Los edain que sobrevivieron se dividieron. Algunos se dirigieron al este con otros de su raza y se los llamó Hombres del Norte, de Rhovanion. Otros edain se dirigieron al sur con los elfos donde se les concedió la isla de Númenor en el Mar Occidental y se los llamó dúnedain o númenóreanos. Se convirtieron en una gran potencia marítima y se hicieron más sabios y fuertes. Su historia en la Segunda Edad fue gloriosa pero, corrompidos por Sauron, declararon la guerra y fueron destruidos. Númenor se hundió en el Mar Occidental.
Aunque la mayor parte de los númenóreanos perecieron, hubo algunos que se salvaron del desastre. Entre ellos se hallaban los corruptos númenóreanos negros, que se establecieron en el sur. Pero otros númenóreanos, los más nobles, regresaron a la Tierra Media a bordo de nueve naves; su jefe era Elendil el Alto y con él iban sus dos hijos, Isildur y Anárion. Estos elendili, los Fieles, que pertenecían al verdadero linaje dúnedain, crearon dos poderosos reinos en la Tierra Media: el Reino del Norte, Arnor, y el Reino del Sur, Gondor.
La maldad de Sauron volvió a crecer y por ello se creó una Alianza entre elfos y hombres, que combinaba todos los ejércitos de los dúnedain y los elfos. Los hombres eran mandados por Elendil y los elfos por Gil-galad. La Alianza derrotó a las legiones de Sauron aunque en la lucha murieron Gil-galad, Elendil y Anárion, y de los jefes dúnedain sólo quedó Isildur, que fue quien cortó el dedo de Sauron con el Anillo Único y el que envió a su espíritu a vagar sin forma en las regiones más desoladas de la Tierra Media.
Así comenzó la Tercera Edad. Tras coger el Anillo Único de la mano de Sauron, Isildur no lo destruyó, y en los primeros años de la Tercera Edad sucedió la tragedia. Los orcos lo mataron y el Anillo permaneció perdido durante un largo período... De los dúnedain que sobrevivieron, quedaron los hijos de Isildur que gobernaron el Reino de Arnor en el Norte, y los hijos de Anárion que gobernaron el Reino meridional de Gondor.
Un rey brujo reunió un ejército de orcos, criaturas malignas y hombres malvados, para hacer la guerra contra el Reino septentrional de Arnor, que acabó siendo asolado y tocó a su fin. Sólo una pequeña parte de sus habitantes sobrevivieron y siguieron vagando por sus regiones ahora vacías, por lo que recibieron el nombre de Montaraces del Norte.
En el sur se produjo un constante flujo de hombres bárbaros, corrompidos por Sauron. Entonces, los rohirrim (Hombres del Norte), se aliaron con el reino de Gondor para luchar juntos contra Sauron. Al final de la Tercera Edad se libró la Guerra del Anillo, y todos los pueblos tomaron partido en ella, bien por Sauron el "Señor Oscuro", bien por los dúnedain.
Y llegó un Rey único para los dúnedain, el legítimo heredero de Isildur, un hombre muy valiente...
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