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ENANOS
En una gran estancia bajo las montañas de la Tierra Media, Aulë, el Herrero de los Valar, dio forma a los Siete Padres de los enanos durante las Edades de la Oscuridad, cuando el malvado Melkor dominaba la Tierra Media. Aulë hizo a los enanos fuertes y resistentes, medían entre 120 y 150 centímetros, eran inmunes al frío y al calor, persistentes en el trabajo, valientes en el combate y muy orgullosos.
Los enanos eran mineros, albañiles, artesanos del metal y los más maravillosos artesanos de la piedra. Como sus fatigas iban a ser muchas, se les concedió una esperanza de vida de dos siglos y medio, ya que eran mortales. Aulë les dio un idioma propio, el khuzdul, un idioma secreto que nadie que no fuera enano conocía.
Los enanos reconocieron a Aulë como su creador pero la vida se la dio Ilúvatar, el Único. Cuando Aulë hizo a los enanos, los ocultó y creyó que escapaban al conocimiento de Ilúvatar, pero éste se dio cuenta y santificó a los enanos pero no permitió que aparecieran antes que sus hijos preferidos, los elfos. Éstos despertaron en la Primera Edad de las Estrellas y, en los años que siguieron, los enanos pudieron aparecer por fin.
Se dice que cada uno de los Siete Padres de los enanos construyó una gran mansión bajo las montañas, pero las primeras historias sólo hablan de tres. Eran los reinos de Belegost y Nogrod en las Montañas Azules y Khazad-dûm en las Montañas Nubladas. Khazad-dûm fue la casa del Primer Padre, Durin I.
La Guerra de las Joyas estalló en la Primera Edad del Sol y los enanos lucharon contra Morgoth. Y en la Batalla de las Lágrimas Innumerables sólo los enanos resistieron las llamaradas de los dragones porque eran una raza acostumbrada a las altas temperaturas. En la Guerra de la Ira, Belegost y Nogrod desaparecieron. Los enanos de estos reinos fueron a Khazad-dûm. En la Segunda Edad se forjaron los Anillos de Poder y siete de éstos fueron para los enanos. En Khazad-dûm, los enanos cerraron sus puertas a los problemas del mundo y, entonces, se pensó que era un reino aislado al que se rebautizó como Moria.
En la Tercera Edad, los enanos mineros excavaron demasiado hondo y liberaron a un balrog, un demonio que los expulsó de Moria. Entonces Thráin fundó un reino en Erebor. El hijo de Thráin, Thorin, se marchó a las Montañas Grises donde las tierras se hicieron famosas por su oro. Allí llegaron dragones que codiciaban esas riquezas y expulsaron a los enanos. Algunos enanos fueron a Erebor y otros a las Colinas de Hierro. Pero un dragón de fuego, Smaug el Dorado, llegó a Erebor y los echó. Unos se retiraron a las Colinas de Hierro y otros siguieron al rey Thrór y a su hijo, Thráin II. Los orcos mataron a Thrór.
Todas las Casas de los enanos se reunieron y decidieron declarar la terrible Guerra de los Enanos y los Orcos. Duró siete largos años y el ejército enano aniquiló a las bandas orcas, hasta que se libró la Batalla de Azanulbizar donde los orcos fueron casi exterminados.
Dáin Pie de Hierro gobernó en las Colinas de Hierro y Thráin II con su hijo Thorin II se dirigieron a las Montañas Azules. Pero Thráin II no reinó mucho, porque Sauron lo mató y le arrebató el último Anillos de los enanos. Thorin II se puso en contacto con el mago Gandalf y se pusieron de acuerdo en un arriesgado plan. Tal y como narra "El Hobbit" de Tolkien, Thorin II pudo recuperar su reino gracias a la ayuda del hobbit Bilbo y doce enanos. Pero Thorin II murió en la Batalla de los Cinco Ejércitos y Dáin Pie de Hierro, heredero de Thorin II, gobernó con sabiduría hasta los últimos días de la Guerra del Anillo.
Un noble enano llamado Gimli fue uno de los integrantes de la Comunidad del Anillo en representación de la raza de los enanos. Gimli se ganó una más que merecida fama por su papel en la Guerra del Anillo...
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